Mindfulness en la Expatriación. Una mirada compasiva
Mudarse a otro país es un acto de valentía pero también da mucho miedo. Recuerdo el día que tomamos la decisión de dejar nuestro hogar; nos sentíamos alegres y vibrantes y al mismo tiempo nuestro corazón latía entre la exaltación de lo nuevo y el nerviosismo por lo desconocido. En el equipaje metimos todo lo indispensable: algo de ropa, muchos recuerdos y una lista de expectativas. ¿ Qué nos ibamos a encontrar en Qatar?, ¿cómo iba a ser nuestra vida aquí?, ¿encajaremos?, ¿y si algo no funciona?. Creo que una de las realidades más complicadas de la vida del expatriado es la sensación de soledad . Frecuentemente, dejar en tu país de origen a tu familia y amigos implica que, por primera vez, no tenemos el mismo círculo de apoyo cercano. Puntualmente, las videollamadas y los mensajes instantáneos ayudan a mantener el contacto con nuestros seres queridos, pero no sustituyen la presencia física. Y ésto a veces duele. El otro día leí: “En lugar de ver esta soledad como un obstá...